jueves, octubre 19, 2006

BIOÉTICA: Revelar error médico es un deber ético

REVELAR LOS PROPIOS ERRORES ES UN DEBER ETICO PARA EL MEDICO

Una investigación publicada en Estados Unidos resalta la importancia que tiene infomar a los pacientes de errores que se cometen en el tratamiento, ya que afecta de lleno a la relación que mantienen ambos durante la enfermedad. Según el estudio, "el daño a un paciente por error médico exige una honesta explicación, incluyendo una disculpa y, en ciertos casos, una compensación económica".
La revelación por los mé­dicos de sus propios erro­res es un deber ético, se­gún un estudio publicado porArchives of Internal Me­dicine.
En esta investigación se afirma que los errores en la asistencia médica son co­rrientes y tienen importan­tes consecuencias para la salud del paciente, las aso­ciaciones de médicos y el ámbito institucional.
Algunos de los interro­gantes que se plantean en el estudio versan acerca de qué es lo que define el error, si deben los médicos decir siempre la verdad pa­ra mejorar la relación con el paciente o si se pretende con esto reducir la respon­sabilidad por mala praxis médica.
Uno de los especialistas en este campo define el error médico como "una co­misión u omisión con po­tenciales consecuencias ne­gativas para el paciente, que podría haber sido con­siderada erróneamente por iguales especialistas y en­tendidos al tiempo de ocu­rrir, independientemente de si existieron otras conse­cuencias negativas".
Las razones más usuales de los errores incluyen la limitada experiencia o conocimiento, los errores de jui­cio y los descuidos, si bien los más son debidos al descuido que a la ignorancia, aunque un error médico no necesariamente implica ne­gligencia.

Obligación ética

El Código de Etica Médi­ca de la Asociación Médica Americana (AMA) estable­ce que en las situaciones en las que un enfermo sufre complicaciones por un error médico en la asisten­cia, el médico está ética­mente obligado a informarle de todos los hechos nece­sarios para comprender lo que ha ocurrido.
Cuando vayan a comuni­car un error, los facultativos deben evaluar el conflicto de interés personal, profe­sional y el del enfermo. En­tre sus preocupaciones se incluyen: la obligación pro­fesional de prevenir la repe­tición del error, si compro­meten las relaciones profe­sionales con sus pacientes, el derecho tienen éstos a saber la verdad.
Beneficios de la comuni­cación entre médicos y en­fermos son, por ejemplo, que se mantiene una rela­ción de confianza a través de la honestidad. En cam­bio, perjuicios pueden ser la angustia del paciente y la acción legal contra el médi­co. A modo de conclusión, el daño a un paciente por un error médico exige una honesta explicación, inclu­yendo una disculpa y, en ciertos casos, una compen­sación económica. Admi­tiendo los fallos, los médi­cos pueden comenzar a rea­lizar cambios en la práctica médica que ayudará a evitar errores en el futuro. (Arch Intern Med. 2000; ­160: 2089-2092)
Los expertos siempre han aconsejado reconocer los errores. Así lo hacía Leo­nard J. Mareus, del Programa de Nego­ciación y Resolución de Conflictos en la Asistencia Sanitaria la Universidad de Harvard, en un artículo publicado hace dos años en American Medical News, en el que recordaba que la salida negocia­da a una negligencia o un simple daíío inevitable se vuelve muy difícil cuando el paciente se da cuenta de que el médi­co se ha escabullido conscientemente.
Por otra parte, un estudio realizado por el Veteran Affairs Medical Cente de Lexintong, en Kentucky, ha revelado que reconocer el error no resulta más caro en indemnizaciones. Además, elimina el deseo de venganza del paciente, algo que parece latir en la iniciativa española que aboga por publicar listas negras de médicos negligentes en internet.
(Diario Médico, 11.IX.2000)